Hace veinticuatro años yo tenía nueve y tengo el vago recuerdo de haber visto la final contra Francia, el error de Arconada que nos dejó con la miel en los labios, si bien es cierto que, en contra de lo habitual, a esas edades tan mozas no vivía el fútbol con la intensidad de ahora.
Aquella selección se clasificó para el torneo con los doce goles a Malta y pasó a semifinales con un gol in extremis de Maceda, mucha heroicidad que debía terminar con algún otro extraño, podría haber sido otra hazaña pero fue el error que marca la carrera de un estupendo portero.
En cambio la selección de 2008 es sólida, tras tres años de despiste, con un mundial por medio, conseguimos remontar la clasificación hasta pasar con cierta holgura y en la fase final crecemos partido a partido, por fin Aragonés demuestra categoría y día a día va construyendo un equipo de atrás a adelante, como se construyen los ganadores. La prueba de fuego fue contra Italia, el miedo a encajar nos atenazó pero la concentración fue máxima y defendimos de modo espectacular. Contra Rusia la misma defensa se estiraba al ataque, finalizaba la jugada y se replegaba como un fuelle.
Hoy es la final y somos favoritos frente a Alemania, no sé si nos favorece o no pero no se puede decir otra cosa tras ver a ambos conjuntos, nunca me ha gustado el juego de Alemania, excesivos premios para escasísima propuesta, pero debo alabarles su fe, en cualquier torneo o partido asumen que van a ganar y salen con lo que tengan a por el gol, habitualmente con balones largos hasta que algún rival falla, tan prehistórico como efectivo. No vi el partido contra Portugal que ha sido su único rival de nivel este torneo, pero en los goles se ve una tibieza defensiva que ésta España no tiene, lo tendrán muy difícil porque si a fútbol no nos ganan, esta vez a fe tampoco.
Tras años de hablar de si nos faltaba "carácter", "jugadores" o "saber competir", vemos que era nada más y naa menos que entender el fútbol, somos lo que somos y ésta vez, no como hace dos años, Aragonés ha sabido interpretarlo a la perfección para jugar lo mejor que se puede con los veintitrés convocados, no se les puede sacar más rendimiento, grande Luis, más vale tarde que nunca.
En unos años quizás mi ahijado me pregunte sobre su bautizo, "sobrino fue un día cojonudo", le tendré que responder.