Hace unos días, el miércoles a las diez menos cuarto de la mañana, locales, subimos al vuelo y estábamos en casa a las seis, locales igualmente, tiempos modernos.
Como he dicho muchas veces, y sin que suene a reclamacion bolchevique, las vacaciones tarde o temprano se pagan y toca laburar el finde para poder entregar todo lo pendiente la semana que viene. De ahí que no haya dado señales de vida, intentaré recuperar viejas y buenas costumbres y subir un reportaje de la ciudad natal de Adam Smith en la semiabandonada kikeconk.com.
Por otra parte decir que el viaje ha sido extraordinario, muy divertido, nos ha gustado la ciudad mucho. Pasar una semana completa con los chicos a todas horas es tan agotador como gratificante, y compartirlo con amigos ha sido de verdad estupendo, tanto como el reencuentro con la protagonista de la boda.

Muchos no entendéis a que viene ese tono edulcorado de la lineas anteriores, es la inercia del discurso que me tocó escribir y dar como introducción a la boda, para quien no lo sepa, fuímos a Edimburgo a una boda. Si bien me ha dado mucha vergüenza verme orar, gesticular y enfatizar, el espíritu exhibicionista y autocomplaciente de éste blog me impide ocultaros el enlace en el que podéis ver el video íntegro de la boda.

Para suavizar el aterrizaje hoy Edurne ha preparado un sheperds pie, con gran éxito de público y crítica.